Bucanería…


o algo así. Es martes de la última semana de vacaciones y estoy empezando a reponer el tiempo que perdí (principalmente durmiendo, comiendo, jugando Okami y repitiendo el proceso) y me he puesto a estudiar, hasta se me había olvidado que eso de las matemáticas esta chido (en serio no se rían). Aún no se siquiera si pase´Algebra Superior, pero rezo a todos los santos de oro de plata y hasta de bronce, (no hay que discriminar) que mi regreso a clases se arruine por un maldito 6 o 7 en mi kardex.

Así que este cuchitríl se quedará sin temas chidos por un rato, que quede constatado que lo advertí. Y sólo para que no se me quite la costumbre de escribir casi a diario realizo esta entrada que a pesar de sonar a justificación, es más una “protesta”. El tema es la piratería, algo que ya ni siquiera pensamos, realizamos por instinto y sin remordimiento, como si fuera parte de nuestra naturaleza comprar el “devede de aeronman” en el tainguis navideño más cercano y más pirata.

Pero a diferencia de muchos, trataré de defender el arte de los discos quemados, las camisas “Pumba” y “Hollystar”, y todo lo que haga a las grandes empresas retorcese como lombrices. Bueno, de hecho sólo lo aplicaré al sector musical, pero creo que se entenderá el punto. Y es que la verdad no hay que pensar mucho, recuerdo que en relación al tema, un profesor de computación alegaba “¿para qué quieren hacer más rico a Luis Miguel, si se pueden chutarse el nuevo por 15 varos?”.

Y bueno, es que la piratería si sirve si se aplica bien. Honestamente es devastador ver que el “Humbug” de los Artic esté en casi 200 morlacos, si apenas hago la semana para comer hamburguesas, ¿y si no es bueno?.  En secundaria me encantaban los grupos que rondaban los estudios de MTv, como panda, MCR,  aerosmith y un sinfin de bandas que no recuerdo, que ni juntas hacían una completa. En fin, el punto es que gracias a la piratería por interneis empece a explrar el gran mundo de la música, conociendo a Pink Floy, The Smiths, The Mars Volta, The Cure y todos los demás “The…”.Y tambien es beneficioso para esos artistas pues algún día, un fanatico comprará sus discos, que conoción a travéz de las descargas, todas esas compras que no se hubieran consumado sin la grandiosa bucanería.

Ese es el punto… ¿cómo tenerle fé a un producto desconocido?. Haciendo caso a las reseñas sería uno, pero muchas veces esán plagadas de subjetividades y fanatismos. La opción que queda es probar el producto, y algún día comprarlo cuando sea posible. Desgraciadamente ese “cuando sea posible” se extenderá mucho en mi caso (y en general para todo México), pero algún día tendré lana, y compraré ese maldito “Humbug” que ronda mis pesadillas, mientras corro desesperadamente por conseguirlo.Y junto a él todos los discos qeu he descargado y me han gustado lucirán chingón en un estante al lado de mi super estereo imaginario. Ya me ví.

Así que: gracias piratería por todos esos momentos de alegría, semi-felicidad, impacto, terror, etc… sigue así, fomentando la imaginación cual heraldo de las historias, prometiendo un futuro mejor y más próspero, mostrandonos la verdad detrás del velo de la espectación (y causando estragos a las grandes disqueras y artistas vanidosos) .

Seeee lo se, este post se pasó de inutil, pero que se le va a hacer… cámara y feliz regreso a clases próximo.

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1 comentario

  1. Chale, intento hacer entradas más cortas, pero nomás no sale… algún día haré una interesante y corta, mientras sufran este infierno de letras…

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