Estaban un mexicano, un inglés…

Chale, semana de balacera. Ya hasta se me hace normal, eso de los negocios cerrados y la desmesudara psicosis es nuevo, pero en general uno sabe que el país está jodido.

No mamar. Pero ni modo la culpa no es de nadie y asi como que una solución a corto plazo, no la hay, sólo queda confiar en el buen Jebus® para calmarnos un rato y ver la Rosa de Guadalupe o algo así.

Y ligado a esto tenemos en este sitio el análisis de la sorprendente broma del programa Top Gear, con tan sólo unos cuantos días de restraso y dosis de sarcasmo moderadas gracias a mi falta de internets y a la recuperación de estos en Fresnihollywood.

Quisiera ser imparcial en esto de verdad, pero es inevitable salir bien parado si el día que descubri el dichoso video de “ingleses vs carro mexicano” tambien disfruté del final de la seguda temporada de Doctor Who, lei “The Sound of her Wings” de Neil Gaiman y escuchaba a The xx, todos ellos provenientes del país agresor.

Así que lo diré y ya: si no te gusto que tres conductores se burlaran del estereotipo mexicano, pues simplemente sal de él, no clames venganza ni hagas pactos con Belcebú para asesinar a todos los oriundos de Gran Bretaña, mejor fijate en la pinche situacion de mierda y alza la voz.

Signal to Noise.

Todo tiene un significado o nada lo tiene. Dicho de otra manera, uno podría decir que el arte es sin ruido

El primer comic reseñado en este lugar y va a ser una mala reseña. Lo digo porque las buenas reseñas de una obra buscan encontrar sus errores, la destripan, analizan cada uno de los componentes y vuelven a armar buscando siempre ser objetivos. Pero para mí ser objetivos con Neil Gaiman, mi autor favorito, es imposible, ¿cómo hablar de objetividad si sus obras hablan de lo grande que puede llegar el ser humano, o si hablan de historias tratandote como un amigo, o si hablan de los temores y errores de seres superiores?

La frase que encabeza esta entrada da inicio a una obra que debería de ser referente al momento de hablar de apocalipsis y armagedones. La historia es simple, un director de Hollywood tiene la idea de hacer una película sobre una comunidad de Europa Central en el mes de diciembre del año 999 , época en la que se pensaba que iba a ser el fin de todo. Mientras ideaba esto recibe la triste noticia de que le queda poco tiempo de vida, manifestandose una angustia terrible mientras desarrolla e imagina las escenas que nunca se consumarán en la gran pantalla.

Comienza a verse de una manera cercana al lector el desarrollo de la enfermedad y el de la pelicula que se encuentra en su cabeza. Y es lo que hace especial este comic: La señal al ruido, la huella en el mundo, la distorción de la música del universo que el hombre propicia. ¿Qué tanto quedará de nosotros después de que muramos? Todos esos días que dedicaste al trabajo, o al estudio, todos esos momentos que quisite decir algo y las palabras no salieron… tal vez en mil años no quede nada de esas incertidumbres, alegrías o pesares. O tal vez dejes tu señal al ruido, y serás recordado en la historia de la humanidad, ¿quién sabe?

Este director lo sabe pues de manera pesimista sofoca la señal de su arte, guarda una obra mestra en su mente, como un tesoro en un barco, hermoso pero destinado a naufragar por el mar de le entropía, del caos y de la incertidumbre. Todos estos momentos para un final en el que… bueno, mejor léanlo, y me cuentan. El verdadero apocalipsis no es la destrucción del planeta,  el fin del mundo es el olvido, cuando las partículas de nuestro ser abandonan las cabezas de los demás. Sé que suena algo pesimista, pero al final, todo se convierte en un tratado sobre la esperanza y el destino…

Recomiendo dos cosas, la primera es que si ven algún escrito que diga Neil Gaiman como autor, lo lean, y la segunda que entren aquí y disfruten de los dibujos/fotografías de este señor, y si pueden leer Cages que me cuente como le fue.