Requiém por unas vacaciones.

Aquel canto de Alice Cooper que indicaba el fin del periodo de clases se escuchaba en mi mp3 a finales del mes de Noviembre. Transcurría un día normal, de esos de ir a clases. Me levanté, hice un intento de peinarme (sí claro), hice un intento de desayuno (un sandwich hecho con pan caducado, con jamon caducado), hacía el intento (cual zombie) de abrir la puerta del departamento con la llave equivocada hasta que desperte por segunda vez, y salí a la calle avionando como siempre acompañado de música y un frío de la chingada.

Fue cuando sentí que se había acabado el primer semestre de la uni. En realidad faltaban como mil días para descansar de verdad, pero en mi mente saboreaba la victoria. La victoria de decir “tengo razón”, “sí pude” y mil cosas más a personas que parloteaban lo contrario. Y llegaron las vacaciones… y con ello la forma de preparar el siguiente escalón.

Y es que Pink Floyd tiene razón. La escuela (como institución) es un asco. No es una carcel, sino un maldito Hospital, y de pilón uno de medicina homeopática pues ni siquiera sirve. Desgraciadamente no hay otra alternativa, es “el camino”, simplemente no hay otro Hospital. Pero eso es material para otro post.

Ahora sólo es momento de dejar de escuchar a Alice Cooper, de comprar libretas y hacer numeritos. ¿Cómo sería mi modelo de institución escolar?  Pues daría una respuetotota. Pero tengo sueño (y sí, es una justificación para no pensar), y la escuela de Física está chingona, así que ya ni tiene caso quejarse.

Digo, no que a alguien le interese, pero no tengo interneis para postear seguido. Buscaré una solución, pero esta semana no prometo postear con el mismo ritmo, y volveré a la normalidad la proxima semana.

Signal to Noise.

Todo tiene un significado o nada lo tiene. Dicho de otra manera, uno podría decir que el arte es sin ruido

El primer comic reseñado en este lugar y va a ser una mala reseña. Lo digo porque las buenas reseñas de una obra buscan encontrar sus errores, la destripan, analizan cada uno de los componentes y vuelven a armar buscando siempre ser objetivos. Pero para mí ser objetivos con Neil Gaiman, mi autor favorito, es imposible, ¿cómo hablar de objetividad si sus obras hablan de lo grande que puede llegar el ser humano, o si hablan de historias tratandote como un amigo, o si hablan de los temores y errores de seres superiores?

La frase que encabeza esta entrada da inicio a una obra que debería de ser referente al momento de hablar de apocalipsis y armagedones. La historia es simple, un director de Hollywood tiene la idea de hacer una película sobre una comunidad de Europa Central en el mes de diciembre del año 999 , época en la que se pensaba que iba a ser el fin de todo. Mientras ideaba esto recibe la triste noticia de que le queda poco tiempo de vida, manifestandose una angustia terrible mientras desarrolla e imagina las escenas que nunca se consumarán en la gran pantalla.

Comienza a verse de una manera cercana al lector el desarrollo de la enfermedad y el de la pelicula que se encuentra en su cabeza. Y es lo que hace especial este comic: La señal al ruido, la huella en el mundo, la distorción de la música del universo que el hombre propicia. ¿Qué tanto quedará de nosotros después de que muramos? Todos esos días que dedicaste al trabajo, o al estudio, todos esos momentos que quisite decir algo y las palabras no salieron… tal vez en mil años no quede nada de esas incertidumbres, alegrías o pesares. O tal vez dejes tu señal al ruido, y serás recordado en la historia de la humanidad, ¿quién sabe?

Este director lo sabe pues de manera pesimista sofoca la señal de su arte, guarda una obra mestra en su mente, como un tesoro en un barco, hermoso pero destinado a naufragar por el mar de le entropía, del caos y de la incertidumbre. Todos estos momentos para un final en el que… bueno, mejor léanlo, y me cuentan. El verdadero apocalipsis no es la destrucción del planeta,  el fin del mundo es el olvido, cuando las partículas de nuestro ser abandonan las cabezas de los demás. Sé que suena algo pesimista, pero al final, todo se convierte en un tratado sobre la esperanza y el destino…

Recomiendo dos cosas, la primera es que si ven algún escrito que diga Neil Gaiman como autor, lo lean, y la segunda que entren aquí y disfruten de los dibujos/fotografías de este señor, y si pueden leer Cages que me cuente como le fue.