Cut Copy: In ghost Colors.

Desempolvando este espacio, no había escrito por la sencilla razón de la pobreza que sufro en Zacateas y la consecuente falta de internet. Al menos gracias a ello escucho, leo, veo y aviono más rato que lo recomendado por el Dr. Simi.

Pero a lo que nos truje… el album de Cut Copy, con un retrazo de aproximadamente dos años en esto de la reseñada del blog. Pero lo vale esta cosa, que casi parece venir del futuro. Y si tuviera que escoger dos palabras para describirlo, creo que serían “simple” (en el buen sentido) y “homogéneo”.

Y es que suena a algo loco, una yuxtaposición de temas enlazados, mezclando sonidos de rock y electrónica, penetrando capas del cerebro, llegando al que considero el estado primordial del baile (ese sentimiento de mover los pies al son de las luces y sonidos),  sin detenerse, lento pero seguro…o algo así.  Y de repente llega la mezcla con pop, más luces, más sonido, y un genial canto de “Be my Babe/ One more Time”. Toda una odisea efectiva.

Creo que desmantelar el disco es un maldito sacrilegio, o una forma de herejía pues el conjunto de las canciones esta genial. Pero como soy un maldito hereje, aquí está Light and Music…

Ghost World.

Reseñar el comic/película Ghost World es sinceramente un dolor, pues describir con palabras esta obra maestra es como mutilar la experiencia. ¿Qué a nadie le interesa?, pues de todas formas aquí va:

Ghost World, desde mi punto de vista, se centra en dos cosas: las relaciones humanas y el camino a la madurez.

Las primeras siempre son inciertas. Un día Enid y Rebecca, inseparables desde zibillones de años, empiezan a tener la creciente incertidumbre del futuro. A una no le importa el mañana mientras, mientras la otra difiere en puntos de vista y encuentra nuevos retos. Un ejemplo de que nada en este mundo es estable, ni perdura para siempre. No debería ser así.

¿Cuál es el objetivo de crecer?, ¿Acaso es conseguir un trabajo, recibir un sueldo, consumir, y repetir el proceso una y otra vez hasta que tengas la edad de retirarte, mirar atrás y decir: “Ojala mi vida hubiera sido diferente”?. Ese es el  mundo fantasmal, que las protagonistas intentan enfrentar, saltar, rodear o destruir de manera desesperante.

Será que estoy loco, pero antes tenía el síndrome de Peter Pan (no el de llevar niños a lugares extraños, sino el de tener miedo a crecer). Veía perfectamente el mundo de los adultos como ese frío lugar donde pasar el resto de la mortalidad, esperando que pase algo para despertar. Creía que la madurez era una palabra para decir “mecanización de la vida” de forma políticamente correcta. Supongo que estaba equivocado.

Muy buena la verda’. Y la película la ví hasta la mitad (maldito Megavideo) pero por lo visto matizaron un poco los tópicos de la búsqueda de la madurez, para darle paso a algo más de humor, algo no necesariamente malo. Y de elección de personajes pues:

Scarlet Johansson es Rebecca así que no hay de qué quejarse realmente. Está chido el poster. Diría más de la película pero me esperan 72 minutos de libertad de esta máquina así que me voy.